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Miguel
Hernndez, un artista
nacido en Cabrera-Nagua
se pronuncia contra
el aniquilamiento
del país
a través
de sus obras.
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EL
Comején, 3 mts. x 3mts.
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SANTIAGO.
- Es un talento dominicano que
respira entre los rascacielos del Norte. Un
alma criolla importada al reino de los Chevrolet
amarillos que circulan en la parte luminosa
del “Nueva Yol” eternamente mercadeado
por el cine y la televisión. Es Miguel
Hernández, el artista dominicano que
disfruta de conciertos, musicales y el neón
de gringolandia sin sepultar de la memoria los
corales de Cabrera -Nagua, Maria Trinidad Sanchez,
los años en la UASD y el trote pedregoso
en Altos de Chavón donde se afilió
al mundillo creativo para depurar el perfil
de carrera que satisface su alma.
Hernández es el Aladino creador del gran
comején exhibido en el Museo de Arte
Moderno de Santo Domingo. La instalación
a base de madera, tela metálica, acrílico,
yeso y arena inaugura su participación
en concursos de arte. La obra es una ingeniosa
invitación a mirar el deterioro de la
isla que empujamos a la fosa aniquilante. “El
Comején” que puedes conocer gratuitamente
en el Museo de Arte Moderno en Plaza de la Cultura,
es una colmena que según el artista encarna
los elementos parasitarios y destructivos que
impiden el desarrollo y progreso del país.
A juicio del joven artista de rizos revueltos
y revolucionarias ideas, el insecto refleja
las dolencias sufridas por una nación
atestada de analfabetismo, degeneración
de la práctica política, corrupción,
índices de pobreza, abuso de poder, violencia
contra la mujer, crimen y delincuencia.
El artista tampoco se queda con la bandera de
la denuncia y el reclamo. Su obra invita a meditar,
hacerle cosquillas a la conciencia y en esa
onda gritar que todo cuanto nos afecta es una
hechura de cada quien y la población
en mayor y menor medida es responsable del presente
y del futuro de su Patria.
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El
Filete de los
Hambrientos, Una
Obra dedicada
a nuestra Isla
no para señalarla
or criticar, sino
la resultante
de una continua
crisis, emocional
o material, no
importa. |
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El gran filete
Las musas de Miguel ebullen constantemente.
Los “verdes” de Bush y el barniz
de Hollywood, no le nublan las pupilas ni les
tinta el cerebro con la última novedad
de la casa Nike. Como de bobo no tiene un pelo,
aprovecha las oportunidades de creación
y apertura de la Gran Manzana sin olvidarse
del tibio cafecito que cuelan sus abuelos en
Cabrera-Nagua.
En la carpeta de proyectos tambien aparece su
pintura “El filete de los hambrientos”,
rechazada por el equipo evaluador de la XXIII
Bienal Nacional de Artes Visuales.
En este acrílico sobre tela, Miguel convirtió
la media isla quisqueyana en un pedazo de carne
que no alude al pecado heredado de las pesadas
costumbres bíblicas. “Mas bien
retrata el hambre, pero no como carencia material,
sino como la negación de la conciencia
del isleo. Tambien es un pedazo de isla devorada
por vecinos que nos engullen como filete deseable.
Es una geografía roja en que se desplaza
la humanidad llena de carencias y de vacios.
Además, es un canto a la conciencia,
a la visión constante de sabernos aprovechables”,
escribió el artista sobre el “pedazo
de tajo” que no satisfizo las “apetencias”
del jurado.
INTERCAMBIO
POR QUÈ, EL COMEJéN?
“Es una idea elaborada y pensada hace
mas de un año. Surge por la necesidad
de reflejar que un pas del trópico donde
la vegetacin debiera ser un gran orgullo, es
un pastel que disfrutan unos pocos. La obra
tambien refleja una sociedad carcomida por malos
gobiernos.
QU TE INSPIRÓ?
“La gente de mi pueblo, la riqueza cultural,
la calidad y la alegria de la gente que tenemos,
por eso quise hacer un gran tronco con la forma
de una parte de la isla elevada y que entendamos
que nuestra República Dominicana es un
árbol que está siendo carcomido
por un grupo de la sociedad. Lo rode de sal
como símbolo del mar y tambien la misma
sal que no le permite a esta bella nación
tener otro horizonte. Mi obra es un llamado
a la conciencia, a ver si despertamos y entendemos
el declive al que caminamos.
LA BIENAL ESPERA
Las obras elegidas en la XXIII Bienal Nacional
de Artes Visuales se exhiben en el Museo de
Arte Moderno de la Plaza de la Cultura de Santo
Domingo. Est abierta hasta el 30 de octubre
y la componen 160 obras de un total de 832 recibidas.
El jurado de selección lo integraron
Javier Aiguabella, director del Centro Cultural
de España; Kristen Hilleman, curador
de arte y Mirna Guerrero, crítica de
arte dominicana y Paula Gómez directora
del Museo de Bellapart en Santo Domingo. Los
primeros lugares lo ocuparon: “El Hoyo
00-04”, de Aquiles Azar en la categora
Fotografía; “Tiempo después”
de Juan May, en Dibujo; “Serie me voy
al Sur” de Jorge Pineda, en Instalaciones;
“Ms poder” de Limber Vilorio, en
Escultura y en la categora Pintura “Justo
al centro ellos siempre estn” de Jos Almonte.
De Él
FORMACIN. Quien
garabateaba desde pequeño, estudió
Artes Publicitarias en la Universidad Autónoma
de Santo Domingo; Ilustración en Altos
de Chavón y en la Parsons School of Design
de New York. Vive en esta última ciudad
donde desarrolla su carrera y disfruta, según
dice, lo que le brinda en materia artística
la gruta de los Yankees. Tambien trabaja para
Acadia Scenic, una empresa que confecciona escenarios
para televisión y entre sus clientes
se citan: MTV, CNN, GQ Magazine, ESPN Sport,
Univisión, History Channel y otras empresas.
MÉRITOS.
Miguel Hernández siempre obtiene honores
en las escuelas donde asiste. Ganó el
Premio a la excelencia y mérito estudiantil
en el departamento de Ilustracin de Parsons
School of Design en New York-2000; Tambien fue
Estudiante en Lista del Decano académico
en el mismo centro neoyorquino, pero entre 1998
y 1999. Además recibió el Premio
Charles Bludhorn, mérito estudiantil
en Altos de Chavón en 1997 y la beca
completa Bludhorn Scholarship en Parsons School
of Design y Altos de Chavón entre 1996
y 2000.
Propuesta #1:
Concepto de la obra
El comején
Esta pieza trata sobre Republica Dominicana
y su deterioro a través de los años. Utilizando
la idea básica de la organicidad de la isla
pudiera parecer que esta obra alude solo al
deterioro ecológico, sin embargo su conceptualización
abarcó el terreno de lo social al tiempo que
el del medioambiente.
En el plano formal parto de la cartografía
de nuestra parte de la isla que se eleva como
si creciese a la manera de vegetación. Como
sinonimia de los elementos parasitarios y destructivos
que impiden el desarrollo y progreso del país
he planteado la presencia de un hábitat de comején
(colmena) redoado de un circulo de sal que representa
nuestro oceano y al mismo tiempo la sal que
rodea a esta gran nacion. Esta narrativa puede
discurrir por los senderos de las dolencias
que sufre nuestra tierra como el analfabetismo
y falta de educación, la degeneración de la
práctica política, la corrupción, los cada día
crecientes índices de pobreza, el abuso de poder,
el crimen y la delincuencia, la violencia contra
la mujer, los niños, los envejecientes y los
desposeídos; así como las muchas otras maneras
de deterioro que ha sufrido nuestro país.
Esta pieza pudiera tener varios niveles de
análisis y lectura, siendo uno de ellos la necesidad
que tenemos todos de reflexionar y concienciarnos
acerca de estas problemáticas que afectan nuestra
nación. La reflexión que sugiero con esta obra
se remite a la unicidad de nuestra isla y la
irreversibilidad de los actos cometidos contra
ella tanto socialmente como ecológicamente.
La concienciación debe residir en el hecho de
que somos todos en mayor o menor medida responsables
de presente y el futuro de nuestra nación, igualmente
debe concentrarse en la conciencia de pertenencia
que debemos todos desarrollar para con nuestro
espacio vital.
Propuesta #2:
Concepto de la obra
Filete de los hambrientos
Esta pieza es la convergencia de varias propuestas,
que surgen de una
visión histórica y particular que tienen muchas
colectividades sobre
la República Dominicana.
He tratado de conjugar varios elementos discursivos
en esta propuesta
artística. Es bueno señalar que la carne es
un referente universal de
distintas concepciones y de diferentes perspectivas
en cuanto a su
concepto. Para el Occidente tenemos en ella
un referente que atañe a
la heredad del pecado primero: la conciencia
sobre el bien y el mal.
Estos preceptos son referencias bíblicas y fundamentan
gran parte de
la ideología religiosa de nuestro pueblo.
Esto es importare en mi obra, a fin de comprender
lo humanamente
comprensible: la avaricia. Aquí no es una búsqueda
espiritual,
propiamente dicha, sino la resultante de una
continua crisis,
emocional o material, no importa.
El hambre no como carencia material sino como
negación de la
conciencia del isleño, de los habitantes de
esta media isla, devorada
por vecinos que nos engullen como el filete
más deseable. Nuestras
calles y nuestros espacios son parte de una
geografía roja, de pasión,
de ansiedades en la que se desplaza nuestra
humanidad llena de
carencias y de vacíos.
Un filete para el hambre milenaria que nos
corroe y nos identifica, un
filete que despreciamos, acaso como el reflejo
más puro de la
ignonimia a la que nos somete la realidad imperante
y desbordante.
Esta propuesta es un canto abierto a la conciencia,
a la visión
constante de sabernos aprovechables.
De los diversos planos conceptuales a los que
puede conducir esta
propuesta, nos referimos al planteamiento de
otra visualidad de esta
parte de la isla, como un código de riquezas
que sólo puede ser visto
desde lo alto, desde la lejanía en la que se
proyecta esa geografía de
intereses que componen el infinito trozo de
nuestra identidad más
actual.
Miguel Hernández.
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